El Reino Unido fue testigo de un aumento espectacular de las denuncias de fraude en 2025, con casi 445.000 casos presentados, un aumento del 6% respecto al año anterior. Este aumento no es sólo un problema estadístico; refleja cómo los delincuentes están aprovechando rápidamente la inteligencia artificial para industrializar esquemas de fraude a una escala sin precedentes.
El auge del crimen digital
Los datos de Cifas, un servicio líder en prevención de fraude, revelan que el robo de identidad sigue siendo el tipo de fraude más común, representando un cuarto de millón de incidentes. Sin embargo, el verdadero cambio radica en cómo se cometen estos crímenes.
Los delincuentes no sólo roban identidades; están utilizando datos robados para secuestrar cuentas existentes (una táctica conocida como “adquisición de instalaciones”) que ahora representa el 18% de todos los casos reportados. La gran mayoría de estas adquisiciones (90%) se producen a través de teléfonos móviles, cuentas minoristas en línea y tarjetas de crédito, lo que pone de relieve la vulnerabilidad de las herramientas digitales cotidianas.
Multa de dinero y tácticas cambiantes
Además de las apropiaciones de cuentas, la mula de dinero sigue siendo un problema importante, con 22.000 casos registrados. Se trata de que los delincuentes coaccionen a las personas para que permitan que sus cuentas bancarias se utilicen para transferir fondos robados, lo que complica aún más el ecosistema financiero.
Curiosamente, si bien las cifras generales de fraude de identidad experimentaron una ligera disminución (3%), esto no es una señal de que haya menos delitos. Más bien, indica un cambio de táctica; Los delincuentes ahora están dando prioridad a la apropiación de cuentas sobre el robo de identidad tradicional, utilizando detalles comprometidos para explotar los sistemas existentes en lugar de crear identidades fraudulentas completamente nuevas.
Implicaciones para la seguridad nacional
La escala del fraude ha llegado a un punto en el que ahora se considera un riesgo para la seguridad nacional. Según la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA), el fraude constituye el 45% de todos los delitos en Inglaterra y Gales, y le cuesta a la economía más de £14 mil millones al año. Una de cada cuatro empresas y uno de cada 14 adultos están siendo víctimas.
“El fraude debe ser tratado como una prioridad nacional de aplicación de la ley. Cerrar la brecha requiere una acción decisiva, una desarticulación sólida de las redes criminales y un mayor intercambio de datos e inteligencia intersectoriales para detener el fraude en su origen”. – Mike Haley, director ejecutivo de Cifas
Nueva respuesta del gobierno
El gobierno del Reino Unido está respondiendo con una nueva brigada contra el crimen en línea respaldada por 250 millones de libras esterlinas en inversiones durante tres años. Esta iniciativa reunirá a especialistas de las fuerzas del orden, agencias de inteligencia, bancos, empresas de tecnología y redes móviles para interrumpir las operaciones criminales cerrando cuentas, sitios web y números de teléfono fraudulentos.
La estrategia tiene como objetivo desmantelar los grupos del crimen organizado y fortalecer la protección de las víctimas, reconociendo que los estafadores están explotando la tecnología para atacar al público a gran escala.
El aumento del fraude impulsado por la IA no es sólo una cuestión de aplicación de la ley; es un desafío sistémico que requiere un enfoque coordinado y experto en tecnología para evitar mayores daños económicos y personales.


























