El inversionista de Silicon Valley, Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, está impartiendo una serie de conferencias exclusivas a las que solo se puede acceder por invitación en Roma, centrándose en sus creencias poco convencionales sobre el Anticristo y la inminencia de una agitación global. Estas conversaciones se están llevando a cabo a las puertas del Vaticano, luego de críticas anteriores al Papa Francisco como un “Papa estadounidense despierto”.
Las conferencias: una inmersión profunda en la filosofía de Thiel
La serie de conferencias de cuatro partes comenzó el domingo y continúa hasta el miércoles en lugares no revelados, sin permitir grabaciones. El argumento central de Thiel, descrito anteriormente en grabaciones filtradas de un evento similar en San Francisco, postula que el Anticristo no es simplemente una figura de profecía religiosa, sino una fuerza que manipula los miedos existenciales para consolidar el poder.
Thiel identifica específicamente el cambio climático, la inteligencia artificial y la guerra nuclear como herramientas potenciales utilizadas por este “Anticristo” para generar ansiedad generalizada, lo que luego justificaría movimientos hacia una estructura de gobernanza global centralizada y una desaceleración de la innovación tecnológica. Considera con sospecha a organismos internacionales como la ONU y la CPI, considerándolos como peldaños hacia este control unificado.
Comentarios controvertidos y conexiones políticas
Thiel se ha burlado abiertamente del Papa Francisco, calificándolo de “despertado” y criticando a activistas climáticos como Greta Thunberg como “luditas anticiencia”. También especuló sobre el papel de varias figuras políticas (incluidos Donald Trump, Vladimir Putin y Alexandria Ocasio-Cortez) dentro de su marco apocalíptico. Las conferencias se caracterizan por una mezcla de argumentos filosóficos, referencias a la cultura pop (Swift, Tolkien, Watchmen ) y ataques directos a otros líderes tecnológicos como Bill Gates y Marc Andreessen.
El alineamiento político de Thiel es claro: respaldó financieramente la campaña de Donald Trump en 2016, y su empresa, Palantir, participa en las renovaciones de la Casa Blanca y en los esfuerzos de deportación del ICE. Sus vínculos con el vicepresidente JD Vance son igualmente fuertes: Thiel apoyó los inicios de la carrera de Vance y contribuyó en gran medida a su candidatura al Senado.
La respuesta del Vaticano y sus implicaciones más amplias
Los teólogos católicos han reaccionado duramente ante la presencia de Thiel en Roma. El padre Paolo Benanti ha descrito las conferencias como “herejía contra el consenso liberal”, argumentando que Thiel presenta una visión del mundo donde la democracia está funcionalmente muerta, reemplazada por un orden tecnocrático impuesto por las élites.
Estas no son simplemente las reflexiones teológicas de un multimillonario excéntrico: La influencia de Thiel en la tecnología y la política significa que estas ideas están circulando entre círculos poderosos. El hecho de que esté articulando abiertamente tales puntos de vista (especialmente en las proximidades del Vaticano) plantea interrogantes sobre el futuro de la tecnología, la gobernanza y el papel del miedo en la configuración de la dinámica del poder global.
Las conferencias destacan una creciente desconfianza en las instituciones y una fascinación por las narrativas apocalípticas, alimentadas por amenazas del mundo real como el cambio climático y la inteligencia artificial. La perspectiva de Thiel, por poco ortodoxa que sea, representa una importante corriente subyacente en el debate sobre el futuro de la civilización.


























