Meta ha obtenido una patente para un sistema de inteligencia artificial diseñado para simular la actividad de los usuarios fallecidos en las redes sociales. La tecnología, descrita en una presentación de finales de diciembre y presentada originalmente en 2023 por el CTO de Meta, Andrew Bosworth, permitiría a un LLM (modelo de lenguaje grande) continuar publicando como persona incluso después de su muerte.
Cómo funcionaría el sistema
La IA patentada analizaría las publicaciones anteriores, las interacciones y el comportamiento en línea de un usuario para crear un “clon” digital capaz de generar contenido nuevo a su estilo. Esto incluye comentar, dar me gusta a las publicaciones y, en teoría, incluso simular llamadas de video o audio con seguidores. Inicialmente, Meta imaginó esta tecnología para usuarios de alto perfil, como personas influyentes, que quisieran mantener una presencia en línea durante los descansos de las redes sociales.
Sin embargo, la patente reconoce explícitamente las implicaciones más significativas para las personas fallecidas: “El impacto en los usuarios es mucho más severo y permanente si ese usuario fallece y nunca puede regresar a la plataforma de red social”.
Postura actual de Meta y tendencias más amplias de la industria
Si bien Meta afirma que no tiene planes actuales para implementar esta IA, la patente sigue en su poder. Este desarrollo no es único; Microsoft también patentó un modelo de chatbot similar en 2021, pero luego abandonó el proyecto por considerarlo “perturbador”.
A pesar de las dudas de las empresas, el mercado de servicios de vida digital basados en inteligencia artificial está creciendo. Empresas emergentes como Replika AI y 2wai ya ofrecen servicios que crean chatbots de IA que imitan a personas fallecidas. Esta tendencia plantea complejas cuestiones éticas y legales.
Preocupaciones éticas y legales
El auge de los “deadbots” ha generado el escrutinio de expertos legales, creativos y consejeros de duelo. El potencial de uso indebido, incluido el robo de identidad, la manipulación emocional o la explotación no autorizada de la imagen de una persona fallecida, es significativo.
Algunas celebridades, como Matthew McConaughey, ya han comenzado a registrar sus apariencias y voces digitales para protegerlas contra la suplantación de identidad impulsada por la IA. Los planificadores patrimoniales ahora recomiendan a las personas que definan de manera proactiva los parámetros para el uso de la IA en caso de muerte.
Esta patente destaca una tensión creciente entre el avance tecnológico y los límites éticos del legado digital. A medida que la IA se vuelva más sofisticada, las cuestiones sobre la propiedad, el consentimiento y los derechos del fallecido serán cada vez más urgentes.
El surgimiento de esta tecnología obliga a reflexionar sobre cómo definimos la identidad, la memoria y la permanencia de nuestro yo digital en una época en la que la IA puede simular la vida después de la muerte.

























