China ha logrado avances significativos en el desarrollo de tecnología de armas de microondas de alta potencia (HPM), potencialmente capaz de interrumpir redes de satélites como Starlink. Investigadores del Instituto de Tecnología Nuclear del Noroeste (NINT), una instalación afiliada al ejército chino, han presentado los TPG1000C, un controlador HPM notablemente compacto y potente.

Avance en miniaturización

El TPG1000C pesa aproximadamente cinco toneladas y mide unos cuatro metros de largo, lo que lo hace sustancialmente más pequeño que los sistemas comparables conocidos hasta ahora. Esta reducción de tamaño es fundamental porque permite una integración más sencilla en las plataformas de armas desplegables. El dispositivo ha demostrado un funcionamiento estable durante períodos de un minuto, disparando 200.000 pulsos consistentes, una mejora importante con respecto a los sistemas más antiguos limitados a solo unos segundos de salida continua.

Producción de energía e implicaciones estratégicas

El sistema puede generar pulsos eléctricos que alcanzan los 20 gigavatios, superando con creces el gigavatio estimado necesario para interrumpir las redes de satélites de órbita terrestre baja como Starlink. Este desarrollo es particularmente relevante dada la creciente dependencia de las comunicaciones por satélite para las operaciones militares, como se vio con el apoyo de Starlink a la infraestructura ucraniana durante la invasión de Rusia.

Por qué esto es importante: evitar los desechos orbitales

Las armas antisatélites convencionales crean desechos orbitales peligrosos, lo que representa una amenaza para todas las naves espaciales, incluidas las de la nación atacante. Las armas HPM ofrecen una alternativa potencial, desactivando la electrónica sin crear el mismo peligro a largo plazo. Este enfoque también proporciona un grado de negación plausible, ya que los efectos no son inmediatamente atribuibles a golpes cinéticos.

La tecnología detrás del sistema

El avance se logró mediante el uso de Midel 7131, un dieléctrico líquido de alta densidad de energía, combinado con una línea de formación de pulsos de doble ancho. Esto permitió a los científicos miniaturizar un transformador Tesla integrado y un sistema de formación de impulsos. El arma funciona almacenando energía eléctrica y liberándola en una ráfaga concentrada de radiación de microondas, alterando los componentes electrónicos.

El enfoque de la investigación en China

China ha investigado activamente métodos para contrarrestar las grandes constelaciones de satélites, incluido Starlink, y ha publicado múltiples estudios sobre el tema en los últimos años. Este último acontecimiento subraya un claro interés estratégico en obtener capacidades para neutralizar o degradar dichos sistemas. La investigación fue publicada en la revista china High Power Laser and Particle Beams el 13 de enero.

El rápido avance de esta tecnología genera preocupación sobre el futuro de la guerra satelital y el potencial de una escalada en los conflictos espaciales. La capacidad de desactivar satélites sin crear escombros podría cambiar la dinámica de la guerra moderna, haciéndola más sutil pero potencialmente devastadora.