La IA generativa está causando sensación en las industrias creativas, pero los videojuegos presentan un desafío único. A pesar de las agresivas inversiones de grandes empresas como Krafton, EA y Ubisoft (algunas incluso afirman que tienen estrategias de “IA primero”), el estado actual de los mundos de juegos generados por IA está muy por debajo de lo que producen los desarrolladores humanos. Si bien la IA puede generar entornos, tiene dificultades para ofrecer las experiencias atractivas y rejugables que exigen los jugadores.
El problema de los mundos generados por IA
Históricamente, los videojuegos han utilizado la generación de procedimientos (creación de mundos sobre la marcha basándose en reglas y parámetros) para crear experiencias dinámicas. Juegos como Minecraft y Rogue fueron pioneros en este enfoque, demostrando que el juego emergente es posible. Sin embargo, estos sistemas son construidos por humanos que diseñan cuidadosamente la mecánica subyacente para garantizar una exploración convincente y un entretenimiento constante.
El intento de la IA de automatizar este proceso aún no ha dado resultados similares. El Proyecto Genie de Google, un sandbox de IA de 249,99 dólares al mes, permite a los usuarios generar mundos mediante indicaciones, pero las experiencias se limitan a bucles de exploración de 60 segundos con física rudimentaria y entornos silenciosos. La herramienta también plantea preocupaciones sobre derechos de autor al recrear versiones no autorizadas de franquicias populares como los juegos de Nintendo.
A pesar de estas deficiencias, los líderes de la industria están redoblando sus esfuerzos. Elon Musk afirma que el próximo año llegarán juegos de inteligencia artificial de alta calidad en “tiempo real”, mientras que Meta prevé la creación de juegos impulsados por indicaciones para las redes sociales. Roblox ya está probando herramientas de generación de mundos de IA. Sin embargo, la cuestión central sigue siendo: un juego atractivo requiere algo más que un mundo.
Por qué el desarrollo de juegos es diferente
A diferencia del vídeo generado por IA, que ha experimentado rápidas mejoras, los videojuegos exigen una jugabilidad coherente, objetivos atractivos, arte original, diseño de sonido, escritura y personajes. Estos elementos deben funcionar en armonía, una hazaña que requiere años de desarrollo humano y diseño meticuloso.
Los mejores mundos generados por IA son todavía rudimentarios en comparación con los juegos hechos a mano. El presidente de Take-Two, Karl Slatoff, descartó Project Genie como “video interactivo generado por procedimientos”, no como un verdadero motor de juego. Los precios de las acciones de las principales empresas de juegos cayeron brevemente después del anuncio, lo que sugiere escepticismo entre los inversores.
El futuro de la IA en los juegos
Es probable que Google perfeccione sus modelos mundiales de IA, pero no está claro si el enfoque sigue siendo mejorar la jugabilidad o avanzar en AGI. Incluso si la IA eventualmente genera mundos interesantes y receptivos, la complejidad de la producción completa del juego sigue siendo un obstáculo importante.
La industria está dividida. Algunos desarrolladores no están de acuerdo con la idea de que la IA sea esencial, mientras que otros la ven como una herramienta inevitable. El director ejecutivo de Unity, Matthew Bromberg, sostiene que los modelos mundiales son un “acelerador”, pero el debate continúa. Steam ahora exige la divulgación del contenido generado por IA, aunque no para las herramientas de desarrollo impulsadas por IA.
En última instancia, si bien el vídeo generado por IA ha avanzado, es posible que la brecha entre su producción y los juegos creados por humanos nunca se cierre. La inestabilidad de la industria del juego, que ya es propensa a despidos, significa que el impulso a la IA persistirá, a pesar de sus limitaciones actuales.
La realidad es que la IA aún no está lista para crear juegos, y quienes piensan lo contrario probablemente estén sobreestimando sus capacidades. Pero se utilizarán incluso herramientas defectuosas, y las posibles ramificaciones para la industria son sustanciales.


























