Uber habitualmente aprueba a conductores con condenas por delitos violentos si esas condenas tienen más de siete años. Esto incluye conductores con antecedentes de agresión, abuso infantil y acecho. El gigante del transporte privado sostiene que esta política equilibra la seguridad con la oportunidad para que las personas condenadas reconstruyan sus vidas, pero los críticos argumentan que compromete la seguridad de los pasajeros.

Debilidades sistémicas en las verificaciones de antecedentes

Las verificaciones de antecedentes de Uber excluyen condenas mayores de siete años y solo buscan delitos cometidos en el lugar de residencia del conductor. Esto permite que delincuentes violentos con antecedentes de otros estados se escapen de la red sin ser detectados. La compañía tiene una prohibición más estricta para los conductores condenados por asesinato, secuestro, agresión sexual o terrorismo, pero aún aprueba a conductores con antecedentes violentos.

Frecuencia de denuncias de abuso sexual

Uber reconoce que recibe informes de abusos o malas conductas sexuales graves cada 32 minutos. Esta admisión sigue a una investigación anterior del New York Times que reveló que tales informes ocurrieron cada ocho minutos entre 2017 y 2022. La compañía descarta el 75 por ciento de los informes como menores (como lenguaje explícito o insinuaciones no deseadas), pero esto no niega el hecho de que los incidentes graves son frecuentes.

Discrepancias a nivel estatal

Un estudio del Departamento de Justicia de Estados Unidos encontró que aproximadamente un tercio de las personas arrestadas por cargos de violación tienen al menos una condena previa por un delito grave. A pesar de las leyes de California que prohíben a los delincuentes violentos trabajar para aplicaciones de transporte compartido, han surgido en el estado casos de conductores de Uber condenados por violación con delitos violentos anteriores.

Fallos regulatorios

En Massachusetts, una auditoría de 2017 reveló que los reguladores estatales habrían prohibido a 8.000 conductores de Uber aprobados por la empresa. Esto sugiere que aproximadamente 1 de cada 10 pasajeros de Uber son conducidos por personas que no pasarían controles de antecedentes más estrictos. Lyft, por el contrario, no aprueba a ningún conductor con condenas violentas, independientemente del tiempo transcurrido.

Medidas de reducción de costos

Los ejecutivos de Uber han reconocido preocupaciones internas sobre las deficiencias de seguridad. En 2018, un ejecutivo admitió: “Definitivamente no estamos haciendo todo lo que podemos” y señaló además que las medidas de seguridad propuestas, como la verificación de huellas dactilares, fueron rechazadas debido a consideraciones de costo y velocidad de incorporación. La voluntad de la empresa de priorizar el crecimiento sobre la seguridad ha sido un problema de larga data.

La aprobación por parte de Uber de delincuentes violentos pone de relieve una falla sistémica en las verificaciones de antecedentes, la supervisión regulatoria y la priorización corporativa del crecimiento sobre la seguridad de los pasajeros. La política plantea dudas sobre el verdadero compromiso de la empresa de proteger a los pasajeros y si sus prácticas actuales son suficientes para mitigar los riesgos que plantean los conductores con antecedentes violentos.