El Vision Pro actualizado de Apple ofrece mejoras incrementales en el rendimiento, pero permanece fundamentalmente sin cambios en su propuesta principal: una computadora espacial de $3,500 que se siente más como una prueba de concepto que como un dispositivo esencial. Si bien el nuevo chip M5 y la refinada correa para la cabeza mejoran la experiencia, los auriculares aún adolecen de volumen, alto costo y falta de aplicaciones excelentes que justifiquen su precio.

Refinamientos de hardware: comodidad y potencia

El último Vision Pro cuenta con un procesador más rápido y una correa para la cabeza Dual Knit mejorada, lo que aborda una de las mayores quejas del modelo original. La correa, ahora con soporte adicional, distribuye el peso de manera más uniforme, aunque el dispositivo sigue siendo más pesado que competidores como el Meta Quest 3. Apple priorizó el rendimiento sobre la reducción radical de peso, lo que resultó en unos auriculares que aún se notan al usarlos durante períodos prolongados.

El chip M5 ofrece un aumento del rendimiento del 10 % en la representación de píxeles y un movimiento más suave a 120 Hz. Si bien no es un salto dramático, estas mejoras contribuyen a lograr imágenes más nítidas y reducir el desenfoque. Sin embargo, el campo de visión sigue siendo más estrecho que en otros cascos de realidad virtual, lo que crea un efecto de “ojos saltones”.

Limitaciones del software y del ecosistema

A pesar de los avances en el hardware, el ecosistema de software de Vision Pro se queda atrás. Apple ha agregado soporte para los controladores PlayStation VR2 y el lápiz óptico Logitech Air, ampliando las opciones de entrada, pero la disponibilidad de juegos de alta gama y aplicaciones creativas sigue siendo limitada. Las aplicaciones clave de Apple como Maps, GarageBand y Final Cut Pro están notablemente ausentes, lo que obstaculiza el potencial del dispositivo como estación de trabajo creativa de pleno derecho.

La actualización de VisionOS 26 introduce widgets que se pueden anclar a espacios del mundo real, mejorando la experiencia de inmersión. El sistema de avatar Persona continúa evolucionando y ofrece representaciones digitales cada vez más realistas para la colaboración virtual. Sin embargo, Apple aún tiene que integrar completamente Vision Pro con su ecosistema más amplio, lo que significa que la conectividad perfecta con iPhones, iPads y Apple Watches sigue siendo difícil de alcanzar.

El problema central: valor y casos de uso

El problema fundamental del Vision Pro es su relación coste-beneficio. Si bien la tecnología es impresionante, el dispositivo se parece más a un producto de primera generación que a un dispositivo de consumo maduro. Sus principales casos de uso siguen siendo de nicho: cine personal, juegos inmersivos y extensiones ocasionales de productividad.

Persisten errores y peculiaridades de la interfaz, incluidos bloqueos de aplicaciones y selección imprecisa de seguimiento ocular. La falta de un accesorio de lápiz dedicado y capacidades de procesamiento de IA sin explotar limitan aún más su potencial. A pesar de la potencia del chip M5, Apple aún no ha lanzado toda la gama de funciones impulsadas por IA que realmente podrían justificar el precio.

Conclusión

Apple Vision Pro sigue siendo un escaparate tecnológico convincente, pero aún no es una herramienta práctica diaria para la mayoría de los consumidores. Si bien las mejoras incrementales abordan algunas de las deficiencias del modelo original, el alto costo, el soporte de software limitado y los problemas persistentes de usabilidad impiden que se convierta en un producto generalizado. Hasta que Apple aborde estos desafíos fundamentales, Vision Pro seguirá siendo una visión fascinante del futuro de la informática, uno al que la mayoría de la gente no puede permitirse el lujo de unirse.